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Adhesivos bacterianos

   Los adhesivos que poseen la mayor capacidad de pegarse a una superficie son de origen natural. Algunos de ellos son los que permiten que los moluscos, como los mejillones y los percebes, se fijen con tanta fuerza a una roca que el oleaje más violento no puede despegarlos.

   En las últimas fechas se ha encontrado un pegamento aún más potente que elabora una bacteria no dañina, la llamada Caulobacter crescentus. Es muy común en superficies húmedas, como los cascos de buques, tuberías de agua y catéteres médicos.

   Esta bacteria se adhiere a las superficies mediante un flagelo, que es un «hilo» con una terminación en forma de gancho, y utiliza una sustancia adhesiva formada por cadenas muy largas de azúcares.

   Al someter a prueba la capacidad de esta goma se encontró que para desprenderla se requería una fuerza de 7.14 kg por cada milímetro cuadrado de superficie.

   En cambio, el pegamento comercial de mayor adherencia necesita una fuerza de 2.5 kg por milímetro cuadrado, razón por la cual los químicos buscan ahora sintetizar una molécula semejante. Como su capacidad adhesiva es mayor sobre superficies húmedas, se cree que podría ser un excelente pegamento quirúrgico.

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