Gracias a los textos de Calístenes, el cronista de las hazañas de Alejandro Magno, se sabe que en el año 332 antes de nuestra era el macedonio tenía puesta la mira en Egipto, pero antes era imprescindible conquistar la Isla de Tiro, que estaba situada frente a lo que hoy es Líbano. Aunque pequeña, Tiro tenía gran importancia económica y política y fueron necesarios siete meses de asedio para doblegar a sus habitantes.