Aunque los daños que produce en el organismo la ingestión desmesurada de bebidas alcohólicas son conocidos por casi todos, ahora se ha encontrado otro más. Unos investigadores dieron de beber a ratas agua en la que estaban disueltas desde pequeñas concentraciones de alcohol hasta una cantidad equivalente a la que hace considerar a una persona legalmente «ebria». Dos horas después se tomaron muestras de piel de estos roedores y las sometieron a pruebas de permeabilidad, que se compararon con las de ratas que no bebieron cantidad alguna de alcohol.