Cuando una sustancia extraña entra al organismo, ya sea por un medicamento, una picadura de abeja o algún alimento, por ejemplo los mariscos, el sistema inmunológico reacciona y crea anticuerpos para destruirlo. Esta respuesta benéfica puede convertirse en una reacción exacerbada; en consecuencia, cuando la sustancia ajena, conocida como alergeno, vuelve a ingresar al cuerpo algún tiempo después, el sistema inmunológico activa una reacción alérgica. La respuesta puede ser ligera y transitoria, como la urticaria, o tan intensa que algunas veces puede llevar a la muerte.