Ruiseñores, canarios, cenzontles… Cada uno tiene su muy particular forma de cantar y, claro, en tonos más o menos graves. Pero el tono más alto o bajo de un pájaro no siempre es cuestión de estilo; algunas veces se debe a ciertas condiciones ambientales. Un reciente estudio ha revelado que los pájaros de ciudad que vuelan sobre áreas de tránsito intenso tienden a entonar sus cantos a frecuencias más altas que las aves establecidas en vecindarios más tranquilos.