A todos nos ha sorprendido ver a adultos mayores de 80 años que son capaces de realizar sus tareas cotidianas sin dificultad y que pueden caminar y subir escaleras sin fatigarse demasiado. En cambio, no es raro encontrar a otros, algunas veces menores de 70 años, cuya movilidad se encuentra francamente deteriorada. Un estudio realizado con 3 mil ancianos mostró que conservar o perder esta capacidad en la edad adulta no dependía, como se creería, de que la persona estuviera acostumbrada a hacer ejercicio.