Todos hemos escuchado alguna vez acerca de los convertidores catalíticos en los automóviles, si bien éstos no son suficientes para evitar la contaminación. Se trata de un cristal, cuya estructura parece queso suizo, que limpia las emisiones, al atrapar los contaminantes unos minutos después de encender el motor. Las emisiones de hidrocarburos de los vehículos reaccionan con otras sustancias, forman ozono y contaminan el aire; esto puede provocar en las personas asma y diversos problemas respiratorios.