¿Saborea un platillo que percibe a varios metros de distancia? Entonces puede estar seguro de que en su cerebro se ha liberado una buena cantidad de dopamina. Un grupo de científicos ha descubierto que oler comida o incluso su mínima degustación, antes de ingerirla, pueden producir en el cerebro el aumento de una sustancia química llamada dopamina, un neurotransmisor relacionado con la sensación de placer.