Los estudios de los geólogos muestran que, mucho antes de que la revolución industrial desequilibrara el clima de nuestro planeta, hubo largas épocas de calentamiento seguidas por otras de enfriamiento. Se cree que la elevación de la temperatura pudo deberse a la emisión de gases que producen el «efecto invernadero», como el dióxido de carbono (co) y el metano, que tienen la propiedad de atrapar el calor del sol.