Las aurículas del corazón son dos compartimentos separados por un tabique muscular que impide que la sangre pase de una a la otra. En el feto se encuentran comunicadas por un agujero que se cierra poco tiempo después del nacimiento. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que, en la cuarta parte de la población, el cierre no llega a ser total. Aunque en la mayor parte de los casos esto no se reconoce y no causa problemas, algunas veces, cuando el agujero está abierto, la sangre que debiera llegar a los pulmones se desvía hacia el cerebro y por allí pueden entrar pequeños coágulos capaces de ocasionar un ataque cerebral.