El lenguaje que aprendemos y empleamos está almacenado en el hemisferio izquierdo del cerebro. Además de su importancia en la comunicación, la habilidad del lenguaje modifica otros aspectos de nuestra actividad mental. Un equipo de psicólogos halló evidencia de que el lenguaje afecta nuestra percepción visual. Su hipótesis señala que, de ser esto cierto, una imagen debería percibirse en mayor grado si se encontraba en el campo visual derecho en comparación con el izquierdo. Esto se debe a que el lenguaje se procesa principalmente en el hemisferio cerebral izquierdo, a donde también llegan las señales del lado izquierdo de las retinas de ambos ojos.