Ir al contenido principal

Rayos y centellas

 
 Relatos muy antiguos y actuales describen un fenómeno atmosférico que puede erizar el pelo de cualquier persona que lo observe.

   Dicen, los que lo han visto, que durante las tormentas eléctricas aparece una esfera incandescente, como un balón luminoso de diferentes colores, que emite un ruido sibilante. Esta aureola se mueve cerca del suelo y atraviesa puertas y ventanas, para desaparecer después de un máximo de dos segundos, de manera silenciosa o explosiva. Algunas veces no causa daño, pero otras se comenta que ha quemado a alguna persona o los objetos hallados en la trayectoria por donde pasa.

   Por mucho tiempo, a estas centellas esféricas se las consideró en los medios científicos como una superchería. En 1904, Nikola Tesla, uno de los científicos más importantes en el campo de la electricidad, lo reconoció como un fenómeno físico, que trató de explicar sin éxito.

   A pesar de los diversos intentos por hacerlo, no se ha logrado encontrar hasta la fecha una explicación satisfactoria, ni menos aún se había podido reproducir el fenómeno en un laboratorio.

   En fecha reciente unos científicos que experimentaban con un taladro dentro de una cámara de microondas, en donde perforaban una superficie de silicato, vieron cómo se fundía la zona taladrada y se transformaba en una columna en llamas. De inmediato tomaba forma esférica y flotaba hacia el techo de la cámara.

   Los especialistas creen que esto constituye la reproducción del fenómeno observado durante las tormentas.

   Su hipótesis presupone que, al caer el rayo en el suelo, el sílice de la arena que allí se encuentra se divide en nanopartículas en ignición, que forman lo que el lenguaje popular ha llamado centellas.

Entradas populares de este blog

Los ojos de las vacas revelan su estrés

   Dicen por allí que «los ojos son el reflejo del alma» pero, sin pretender ser tan profundos, bien se los puede considerar como indicadores de salud y ello puede aplicarse incluso a ciertos animales.    Un grupo de investigadores ha descubierto recientemente que mirar a los ojos de una vaca podría indicarnos algo más sobre su bienestar. Si usted quiere saber cómo se siente uno de estos herbívoros, simplemente mire el globo ocular y cuanto más estresado esté el animal, más grande será la parte blanca de sus ojos.

Gasto de energía al cargar

   Las leyes elementales de la física y la lógica nos permiten entender que, si una persona carga 20 por ciento más de su peso corporal, tendrá que consumir 20 por ciento más de energía; es decir, que el gasto de energía es proporcional al peso de la carga.    Sin embargo, un equipo de fisiólogos observó que los sherpas de Nepal, guías que cargan el bastimento y el equipo de los alpinistas que ascienden al Himalaya, son capaces de cargar la misma cantidad de su peso corporal sin tener un gasto adicional de energía y pueden transportar cargamento con 60 por ciento de su peso con gasto mucho menor de energía que los soldados del ejército cuando llevan un peso equivalente en sus mochilas modernas y ergonómicas.    Un ahorro energético semejante se ha observado en unas mujeres de las tribus Kikuyu del África oriental. Los fisiólogos calcularon la energía gastada por estas personas, a través de unas máscaras que midieron el oxígeno consumido y el dióxido ...

Pitonisas

 Antes de partir hacia la guerra o tomar una importante decisión, generales, reyes y gobernantes de la antigua Grecia acudían al oráculo de Delfos, situado debajo del templo de Apolo, para solicitar las profecías y consejos de las pitonisas.    Éstas eran las sacerdotisas que mantenían el fuego del templo. El oráculo se hallaba en un lugar subterráneo, en donde había un abismo en cuyo fondo corría el agua de un manantial. La pitonisa se colocaba en un trípode, encima de la falla, y aspiraba el pneuma, un gas de olor dulzón. Entraba en trance y respondía en forma alterada y ambigua a las preguntas que le hacían. Un sacerdote interpretaba después las respuestas. Algunas veces, las pitonisas experimentaban episodios de gritos y estertores y se asegura, según la tradición, que algunas murieron.    Hasta ahora los arqueólogos han buscado, sin éxito, el abismo, el manantial y los gases de olor dulce. Sin embargo, hace poco tiempo un equipo de investigadores rea...