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Liposucción

   La liposucción es un tipo de cirugía plástica cada vez más practicada. En fecha reciente se realizó un estudio de sus efectos en la salud de las personas obesas, quienes están expuestas a la diabetes y las enfermedades vasculares.

   En el estudio, a 15 mujeres obesas se les removieron diez kilos de tejido graso; siete de ellas tenían diabetes tipo 2. El procedimiento eliminó cuatro veces más tejido que en una liposucción normal. Para conocer los efectos fisiológicos de la liposucción, las voluntarias siguieron con sus hábitos alimenticios y ejercicio anteriores.

   Diez o doce semanas después se midió el metabolismo del azúcar en la sangre y se notó que no había cambio en el desdoblamiento del azúcar ni en las concentraciones del factor de necrosis tumoral alfa, relacionado con la resistencia a la insulina, condición precursora de la diabetes. Por otro lado, dos componentes inflamatorios, la proteína reactiva C y la interleucina 6, además de los triglicéridos, se mantuvieron elevados; todos ellos son factores contribuyentes de enfermedades cardiacas. En cambio, la presión arterial no experimentó cambios.

   La pérdida de peso por dieta o ejercicio da lugar a que el metabolismo del azúcar se mejore y que los niveles del factor alfa, la proteína reactiva C, la interleucina 6, los triglicéridos y la presión sanguínea se reduzcan. Tanto la dieta como la liposucción inducen pérdida de grasa en el abdomen, pero sólo la primera reduce la grasa en las vísceras y el músculo.

   Al parecer, en personas no diabéticas y con sobrepeso hasta de 25 kilos, la liposucción puede mejorar el metabolismo del azúcar. Si en personas obesas la operación no ayuda a mejorarlo, podría deberse a que ya están en un punto avanzado del proceso de la diabetes. De nueva cuenta, una dieta sana y el ejercicio mejoran la salud y detienen enfermedades como las del corazón y la diabetes

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