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Error humano en las intervenciones quirúrgicas

   Un temor de todo paciente sometido a un procedimiento quirúrgico es que, al cerrar la herida, se quede dentro alguna pieza del instrumental o alguna gasa.

   En ocasiones, estos remanentes no se detectan sino hasta después de años y otras pueden causar infección o rechazo de cuerpo extraño. A pesar de que existe un procedimiento estricto, que consiste en contar las gasas y el instrumental antes, durante y después de la operación, en una de cada 15 mil intervenciones algo se queda dentro. Esto sucede sobre todo en las operaciones que se realizan de urgencia o en las que surge algún imprevisto que obliga a cambiar de modo repentino la técnica operatoria.

   La tecnología parece haber encontrado una manera de resolver este tipo de problemas. Consiste en adherir a estos materiales médicos un pequeño transmisor de radiofrecuencia.

   Al terminar la intervención, un detector de estas ondas se pasa sobre la zona manipulada y, en caso de que alguna pieza se halle aún dentro, se capta la señal del objeto y se la extrae.

   El problema es que esta tecnología eleva el costo de las operaciones, ya de suyo muy elevado; aun así, ahorraría problemas postoperatorios y legales

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