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Grasas «blanca» y «café»

   Mientras que la grasa que se acumula en los tejidos de un bebé de peso normal le confiere un aspecto de «niño sano», en un adulto la obesidad es, a simple vista, un indicador negativo del estado de salud.

   Casi todas las células del tejido graso de una persona desarrollada contienen en su interior grasa «blanca», que es difícil de consumir y sólo se almacena, mientras que las de un bebé contienen grasa «café», que es un combustible metabólicamente más sencillo de consumir.

   Es probable que esta función ayude a conservar la temperatura del recién nacido, puesto que después de la infancia los depósitos de dicha grasa desaparecen de forma gradual.

   En las células que contienen grasa «café» se ha encontrado una proteína que no se halla en las de la grasa «blanca» y que facilita que los lípidos se quemen y no se acumulen.

   En fecha reciente se ha localizado el gen cuya función es producir esa proteína en el plano celular. Al activar ese gen por medio de ingeniería genética, la grasa «blanca» se convierte en «café» y, en consecuencia, se metaboliza con facilidad. Los genetistas creen que si un paciente obeso se somete a una liposucción y se activa ese gen en las células del tejido graso extraído, al reintroducirlo su grasa «blanca» se transformará en «café» y ésta se consumirá fácilmente.

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