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Inmigración

   En el año 2004, la inmigración en Estados Unidos alcanzó la cifra sin precedente de 34 millones de personas y la tercera parte provino de México.

   El inmigrante sale de su país huyendo de la pobreza o la guerra, en busca de un mejor nivel de vida. Algunos lo encuentran; empero, según estudios realizados por un grupo de antropólogos y psiquiatras, la factura que les cobra el cambio de cultura y forma de vivir es muy elevada.

   Entre los hijos de inmigrantes nacidos en Estados Unidos que participaron en un estudio, los investigadores encontraron que el 48 por ciento de quienes tenían ascendencia mexicana y el 53 por ciento de aquellos con progenitores de otros países desarrollaron cierto tipo de afección psiquiátrica, como alcoholismo, drogadicción, depresión, diferentes tipos de manía, pánico, ansiedad o fobia social.

   Cuando se analizó el grupo de inmigrantes nacidos fuera de Estados Unidos, sólo el 29 por ciento de los méxico estadounidenses y el 32 por ciento de los nacidos en otros países tuvieron afecciones psiquiátricas.

   Más aún, mientras que el 12 por ciento de los méxico estadounidenses nacidos en Estados Unidos sufrió toxiconamía, sólo el 1.7 por ciento de los inmigrantes nacidos en México la padeció.

   ¿A qué se atribuyen estas diferencias?, ¿qué favorece al inmigrante nacido en México frente a la suerte de sus hijos? Aunque es muy difícil determinar las causas, antropólogos y psiquiatras han formulado algunas hipótesis, entre ellas la que plantea que los inmigrantes nacidos en México tienen un mayor contacto con sus familias en su lugar de origen, además de apoyo financiero y psicológico. Esto se refuerza de manera adicional con visitas a su país.

   Por lo pronto, no subestimemos nunca el valor que tiene el apoyo de la familia

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