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Células madre y retina

   Algunas enfermedades degenerativas de la retina, como la degeneración macular relacionada con la edad, la retinosis pigmentaria y la miopía degenerativa, pueden al final provocar la ceguera.

   Hasta la fecha, no existe tratamiento para interrumpir esta degeneración; empero, estudios realizados por un grupo de investigadores podrían ayudar a los enfermos con estos padecimientos a volver a percibir la luz.

   En cada órgano y tejido se encuentra una pequeña reserva de células capaces de repararlos o renovarlos y los investigadores han logrado aislar células madre multipotenciales de la retina de cadáveres.

   Estas células no están por completo diferenciadas y tienen la capacidad de convertirse en diversos tipos de células especializadas; de allí su nombre de «multipotenciales».

   Las células que se aislaron se inyectaron con posterioridad en los ojos de ratones y pollos recién nacidos; luego migraron hacia la retina y se integraron en ella y a continuación se diferenciaron en los diversos tipos de células retinianas, pero las más abundantes tenían todas las características morfológicas de los fotorreceptores, es decir, la propiedad de percibir la luz.

   Será necesario llevar a cabo experimentos semejantes en ratones adultos con el fenotipo de diversas degeneraciones retinianas antes de incluir estas células multipotenciales en el tratamiento de las enfermedades mencionadas.

   Otro enfoque ha sido emplear células madre extraídas de un embrión. Una vez incorporadas a la retina, se diferenciarían en fotorreceptores. Sin embargo, el procedimiento no ha tenido éxito, pues las células no logran «prenderse» en el lugar.

Experimentos recientes, realizados en ratones parcialmente ciegos, han mostrado que si en lugar de las células madre se inoculan células retinianas de ratones recién nacidos, éstas se incorporan perfectamente a ella y se conectan a las neuronas nativas. Poco tiempo después generan fotorreceptores y se recupera la sensibilidad luminosa.

   Resultaría complicado realizar el trasplante en seres humanos porque, para disponer de células equivalentes, se tendrían que tomar de fetos en el primer o segundo trimestres del embarazo. Sin embargo, se piensa que, si se cultivan en el laboratorio, se podrían obtener células de retina ya diferenciadas que, al trasplantarse, crearían fotorreceptores, hasta recobrar la percepción de la luz y la visión.

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