Ir al contenido principal

El sabor del vino

 
 ¿Qué relación tienen los geólogos con los vinicultores? En apariencia se trata de dos profesiones muy distantes. Sin embargo, con la ayuda de los geólogos se ha esclarecido por qué dos vinos elaborados con la misma variedad de uva y el mismo procedimiento pueden tener un gusto diferente.


   Durante mucho tiempo se creyó que las propiedades de un vino eran atribuibles a la tierra en donde se sembraban los viñedos, pero la capa superficial de tierra tiene tan sólo un metro de espesor y las raíces de la viña pueden alcanzar hasta diez metros de profundidad. Lo que se encuentra a ese nivel es lo que le confiere el sabor peculiar a los frutos de cada viñedo, cuando lo absorben las raíces de la planta. Los vinicultores franceses conocen esto, desde hace mucho tiempo, como terroir, término que alude a las sustancias que resultan de la disolución del profundo lecho de piedra por el agua, el dióxido de carbono y los ácidos orgánicos.

   Es curioso ver cómo se mezclan y confunden los términos científicos que emplean los geólogos y también los más sofisticados sommeliers. Los especialistas han encontrado, por ejemplo, que un subsuelo de lava basáltica explica que el vino tenga «taninos aterciopelados y sabor a cereza y casis»; la arenisca con ceniza volcánica da origen a un vino con «taninos jóvenes y firmes, mezclados con un sabor ahumado a moras»; el subsuelo que contiene sedimentos de arrastre de arroyos produce vinos con «taninos firmes y sabor terroso de zarzamora y hierbas».

   No cabe duda de que estas investigaciones son muy útiles para los fabricantes de vino. Pese a todo, aunque la ciencia ha develado que las sutilezas del sabor de un vino se deben, de manera conjunta, a la variedad de las uvas, el terroir y la técnica de elaboración, el buen o mal gusto que provoca un vino al catarse es algo muy personal, ligado a la fisiología gustativa de cada persona.

Entradas populares de este blog

Los ojos de las vacas revelan su estrés

   Dicen por allí que «los ojos son el reflejo del alma» pero, sin pretender ser tan profundos, bien se los puede considerar como indicadores de salud y ello puede aplicarse incluso a ciertos animales.    Un grupo de investigadores ha descubierto recientemente que mirar a los ojos de una vaca podría indicarnos algo más sobre su bienestar. Si usted quiere saber cómo se siente uno de estos herbívoros, simplemente mire el globo ocular y cuanto más estresado esté el animal, más grande será la parte blanca de sus ojos.

Fertilizantes

   A principios del siglo XX, el hombre encontró la forma de producir fertilizantes a partir del nitrógeno gaseoso que hay en el aire. El beneficio que han aportado a la agricultura es enorme; gracias a ellos la productividad agrícola se ha incrementado a medida que la población ha crecido.

Gasto de energía al cargar

   Las leyes elementales de la física y la lógica nos permiten entender que, si una persona carga 20 por ciento más de su peso corporal, tendrá que consumir 20 por ciento más de energía; es decir, que el gasto de energía es proporcional al peso de la carga.    Sin embargo, un equipo de fisiólogos observó que los sherpas de Nepal, guías que cargan el bastimento y el equipo de los alpinistas que ascienden al Himalaya, son capaces de cargar la misma cantidad de su peso corporal sin tener un gasto adicional de energía y pueden transportar cargamento con 60 por ciento de su peso con gasto mucho menor de energía que los soldados del ejército cuando llevan un peso equivalente en sus mochilas modernas y ergonómicas.    Un ahorro energético semejante se ha observado en unas mujeres de las tribus Kikuyu del África oriental. Los fisiólogos calcularon la energía gastada por estas personas, a través de unas máscaras que midieron el oxígeno consumido y el dióxido ...